Hola amig@s, hoy comenzare por preguntaros: En cuantas ocasiones hemos escuchado que romper un espejo nos puede traer muy mala suerte?
De tod@s es sabido que según la tradición "Romper un Espejo" trae mala suerte durante 7 años.
Las supersticiones relativas al espejo se cuentan entre unas de las mas antiguas. Ya que hacen referencia a que nuestro reflejo esta en el y si se rompe nos hacemos daño a nosotros mismos.
Ya que desde muy antaño se dice que Dañar un espejo es dañar el alma.
La leyenda del vampiro refleja con la mayor fidelidad el aspecto negativo de las supersticiones relacionadas con los espejos, ya que como siempre se nos dijo que el vampiro no tiene alma, pues no tiene reflejo.
Mientras el vampiro poco a poco va apoderándose de su victima, esta también poco a poco va perdiendo reflejo. Hagamos memoria y recordemos que los vampiros no se ven reflejados en el espejo.
En lo que respecta a la mala suerte o a influencias negativas durante 7 años, la Tradición Popular dice que cada 7 años dura un periodo de la mala suerte, ya que el cuerpo experimenta un cambio en su constitución fisiológica precisamente cada 7 años.
Pero como para todo en esta vida tambien para esto existen remedios para pder evitar que esta acción se produzca.
Por ejemplo si recogemos los trozos del espejo roto y los lavamos en un río que fluya hacia el Sur, entonces la mala suerte desaparecerá. Pero no es aconsejable mirarse en un espejo roto.
Eran muy caros, y las señoras para evitar que se rompieran, advertían a los criados que un espejo roto equivalía a siete años de mala suerte. Sin embargo, el sentido común popular aconseja en el refranero: Un espejo roto no admite más remedio que comprar otro.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro. Tampoco desaprovecha la ocasión el refranero para criticar a las mujeres que pierden el tiempo ante el espejo: Si mejorada tu casa quieres ver, rómpele el espejo a tu mujer.
Entre los cuales que acudieron a ella se cita al rey Enrique VII de Inglaterra o a Catalina de Médicis. En 1326, el papa Juan XXII amenazó con la excomunión a los que practicaban la catoptromancia, pues era una creencia muy extendida que los demonios encontraban a veces refugio en los espejos.



